“El valor del esfuerzo”

Tomar la decisión de ser perseverantes en lo que hacemos, es lo que nos hace poder cumplir nuestras metas, y para ello debemos incentivar a nuestros hijos a esforzarse en cada cosa que hacen, ya que eso les dará a la larga muchas satisfacciones.

Inculcar el esfuerzo convertirá a nuestros hijos en adultos fuertes, seguros de sí mismos y con capacidad de supervivencia, muy lejos de ser unos adultos caprichosos e incapaces de cumplir sus objetivos.

Esforzarse en las pequeñas cosas cotidianas es el primer paso para conseguir que nuestros hijos tengan éxito en todo lo que se propongan.

Cuando se trata de educar a los niños, puede que nos desagrade ver cuando tienen que dejar de hacer cosas que les gustan, como jugar, para ponerse a hacer otras actividades tal vez menos gratificantes como son los deberes, ayudar en casa o recoger la habitación.

Sin embargo, el esfuerzo que realizan se verá recompensado con creces en su interior, ya que con este esfuerzo ellos podrán sentirse más orgullosos de sí mismos, más seguros y verán cómo pueden conseguir todo lo que desean.

Existen varias fábulas o cuentos, que podrían ayudarte a enseñarles y dar ejemplo del valor del esfuerzo. El Colegio Mahatma Gandhi, te recomienda algunos títulos que pueden ayudarte a enseñarles este valor desde casa, entre ellos están:

  1. El insólito ladrón de talentos, de Pedro Pablo Sacristán
  2. El peor perro guardián del mundo, de Pedro Pablo Sacristán
  3. La deliciosa música del Arpa, de Pedro Pablo Sacristán
  4. El dibujo parlante, de Pedro Pablo Sacristán
  5. Katrina: La brujita caprichosa, de Pedro Pablo Sacristán
  6. El joven artesano, de Pedro Pablo Sacristán
  7. La fábula de la tortuga y la liebre, de Esopo
  8. La cigarra y la hormiga, de Esopo.

Estos cuentos, no solo te ayudarán a enseñarles a esforzarse, sino que también, les fomentará el hábito de la lectura. El esfuerzo es un valor que debemos inculcar en los niños desde pequeños para que no caigan en la pereza y la desidia. Recordemos que el ejemplo es la forma más eficiente, ya que ellos aprenden primeramente a través de imitar a sus padres.

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